Piezas sueltas

Nov 10 2011
[…] la perversión del discurso medra a manos de quienes adrede lo adulteran en aras del populismo, el mesianismo y la demagogia, cánceres de cualquier democracia y razón posibles. Son legión los dirigentes y portavoces dotados de público ascendiente -púlpitos o micrófonos, tribunas o tarimas- que trasgreden la más elemental ética comunicativa, ineludible sostén de la lealtad y la confianza que el convivir requiere. Con desfachatado cinismo, mandarines y gerifaltes tergiversan las certezas y probabilidades reconocibles, y confunden a cosa hecha la resabiada mentira -enunciación deliberada de una inteligible falsedad, como escribió Agustín de Hipona- con el desacierto o el yerro.
— Lluís Duch y Albert Chillón en El País. La corrupción del discurso
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