Piezas sueltas

Jun 17 2011
nuestros hijos no tienen nada contra la edad. Al contrario, los nonagenarios Hessel y Sampedro son para muchos un referente de sabiduría rebelde. Lo que no aprecian es la figura del apoltronado que predica la resignación, que rezonga que las cosas no pueden cambiarse, que pontifica sobre el carácter sagrado de tal o cual texto o sobre la imposibilidad de políticas alternativas, que gruñe aquello de que cualquier tiempo pasado fue mejor. Judt llamaba a esta actitud la “coacción paternalista del nosotros sabemos lo que es mejor para ti”. Nuestros hijos quieren a sus padres y abuelos, pero no soportan, y con razón, el paternalismo.
— Javier Valenzuela, ¿Cómo se lo explico a mis hijos?
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